El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 10 de febrero de 2025 dos órdenes ejecutivas que reimponen un arancel del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio, medidas que impactan directamente a proveedores clave como México, Canadá y Brasil. Esta decisión, anunciada desde la Casa Blanca, pone fin a las exenciones previas otorgadas bajo acuerdos comerciales, reactivando restricciones arancelarias sobre millones de toneladas de estos metales que antes ingresaban al país sin impuestos adicionales.

Según Trump, la medida es crucial para la economía de Estados Unidos, ya que busca fortalecer la industria nacional de acero y aluminio. Las nuevas órdenes extienden las políticas de seguridad nacional implementadas en la Sección 232 de 2018, cuyo objetivo es proteger a los fabricantes estadounidenses de los efectos negativos de la competencia extranjera.

A pesar de la relación comercial con México y Canadá bajo el T-MEC, ambos países representaron el 40% de las importaciones de acero en 2024, un dato clave en la decisión. Además de los aranceles, la orden presidencial también establece una norma que restringe la entrada de acero parcialmente procesado proveniente de China, exigiendo que todo el acero importado sea «fundido y vertido» en la región.

Esta medida también abarca productos que contienen acero importado, lo que ha generado expectativas sobre posibles represalias por parte de los socios comerciales de Estados Unidos. En los próximos días, Trump anticipó el anuncio de nuevos aranceles recíprocos, lo que podría agravar aún más las tensiones comerciales internacionales.